On March 2014, Mexico adopted laws outlining the use of direct democracy. Direct democracy promised to give citizens greater control of government by reducing the gap between citizens and government. However, the first four referendums were not proposed by citizens but one each by the four major parties. Using process tracing, I examine the congressional debate of direct democracy and demonstrate that its design and rules leave little room for citizens to use the process but allow large organizations, like parties, ample room to use it. The lesson is that direct democracy should not be studied independently from the political parties that adopt it.

En marzo de 2014, México aprobó leyes que delineaban el uso de la democracia directa. Ésta prometía otorgar a los ciudadanos un mayor control sobre el gobierno reduciendo la distancia entre ciudadanos y gobernantes. Sin embargo, los cuatro primeros referendos no fueron propuestos por ciudadanos, sino por cada uno de los cuatro partidos principales. Mediante el seguimiento de procesos, analizo el debate del Congreso en torno a la democracia directa y demuestro que el diseño y las reglas dejan poco espacio para que los ciudadanos hagan uso del procedimiento, y sin embargo, permiten que organizaciones como los partidos tengan amplio margen para utilizarlo. La lección es que la democracia directa no debe estudiarse independientemente de los partidos políticos que la adoptan.

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