Este trabajo describe las estéticas de jóvenes deportados que tuvieron experiencia carcelaria en prisiones del estado de Texas y que conviven, desde su regreso a México, en un mercado popular de Monterrey. Música, peluquería y tatuaje son revisados desde tres perspectivas: como estilos de vida constructores de subjetividad; como economías de resistencia; y como articuladores de comunidad que facilitan comunicación y acción alrededor de grupos informales, crews u organizaciones transnacionales paracarcelarias, como Tango Blast. La reflexión se centra en la construcción de redes sociales alternativas y el rol de las prácticas estéticas como facilitadoras de procesos de identificación, pertenencia e integración.

This article describes the aesthetics of young deported men who have had prison experience in the state of Texas and now coexist, since their return to Mexico, in a popular market in Monterrey. Music-making, hairdressing and tattooing are discussed through three frameworks: as lifestyle builders of their subjectivity; as economies of resistance; and as articulators of community that facilitate communication and action between informal groups, crews or transnational prison organizations, like Tango Blast. The discussion focuses on the construction of alternative social networks and the role of aesthetic practices as facilitative of identification processes, membership and integration.

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