This article explores the career of Rubén Figueroa, who, as governor of Guerrero, came to represent a classic regional boss during the latter part of the PRI regime. It examines how and why upwardly mobile actors built extensive personal networks and it offers a discussion of the nature of political power under the PRI. It advances three arguments: that effective networks were socially and spatially diverse, tying provincial aspirations to Mexico City’s corporatist politics; that these broad networks were important because of the regime’s particular metrics of “political strength;” and that this system articulated a distinctive power that linked capital and province.

Este artículo examina la carrera política de Rubén Figueroa, quien llegó a ser visto como un cacique típico durante el régimen del pri. Explorando por qué los aspirantes al poder construyeron redes personales y cómo esas redes fueron fundamentales para el poder priísta, se argumenta: que las redes que fueron efectivas eran diversas tanto en lo social como en lo espacial, y que ligaron las aspiraciones regionales a la política corporativista de la ciudad de México; que esas redes fueron importantes por la interpretación singular priísta de la “fuerza política”; y que esos entendimientos iluminan la naturaleza de poder político bajo el pri.

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