Religion was crucial to how Americans and Mexicans saw their enemies and motivated themselves to contribute to the 1846–1848 war. The very strength of religious attitudes made controlling their effects difficult. Some U.S. troops attacked Mexican Catholicism, inspiring Mexican resistance. Conversely, Mexican authorities sometimes sought to limit religiously inspired resistance. Furthermore, at a key moment some Mexicans felt their religious concerns required them to violently oppose their own government. Mexican negotiators gained protections for Catholics in the territory transferred by the Treaty of Guadalupe Hidalgo, but anti-Catholic politicians in the U.S. Senate eliminated these protections before ratifying the treaty.

La religión constituyó un factor crucial en la manera de concebir al enemigo y de animarse a participar en la guerra de 1846–1848 entre estadounidenses y mexicanos. La misma fuerza de las actitudes religiosas dificultaba el control de sus efectos. Algunas tropas estadounidenses atacaban el catolicismo mexicano e inspiraban así la resistencia. A su vez, las autoridades mexicanas a veces buscaban limitar la resistencia inspirada por la religión. Además, en un momento clave, algunos mexicanos sintieron que sus preocupaciones religiosas les exigían oponerse violentamente a su propio gobierno. Los negociadores mexicanos obtuvieron protección para los católicos en el territorio transferido mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo, pero los políticos anticatólicos del Senado de Estados Unidos suprimieron esta protección antes de ratificar el tratado.

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