This article examines how some of Mexico’s two million small farmers are responding to the opening of the market for corn. The consequences of US-Mexican agricultural restructuring include more marginal production practices, which threaten the nation’s food and water security. Based on research in San Juan Guelavía, Oaxaca, I argue that even programs implemented to offset the negative impacts of liberalization on small producers actually undermine them while promoting overexploitation of local resources. Through case examples, I illustrate the challenges Guelavíans face as they attempt to recreate livelihoods within the context of drought, soil erosion, resource competition and market exclusion.

Este artículo examina la respuesta de algunos pequeños agricultores de México—que en total suman dos millones—ante la apertura del mercado del maíz. Entre las consecuencias de la reestructuración agrícola México–Estados Unidos se cuentan más prácticas marginales de producción, que amenazan la seguridad alimenticia e hídrica de la nación. Aquí, sostengo que en San Juan Guelavía, Oaxaca, incluso los programas implementados para contrarrestar los impactos negativos de la liberalización sobre los pequeños productores acaban por socavarlos, al tiempo que promueven la sobreexplotación de recursos locales. Mediante ejemplos de caso, ilustro los desafíos que enfrentan los habitantes de Guelavía en sus intentos por recrear modos de sustento dentro del contexto de la sequía, la erosión de la tierra, la competencia por los recursos y la exclusión del mercado.

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