Although she is absent from most film histories, feminist activist Juliet Barrett Rublee produced what is probably the first US feature film made entirely in Mexico, Flame of Mexico (1932). This article argues that Flame is a crossover film; it shares with film travelogues the desire to bring US audiences the world beyond our reach, but it crosses over by creating a dramatic narrative that addresses US-Mexico policy, specifically the effects of the oil laws of President Calles (1925). Unlike typical 1920s US films, Rublee makes the US character, the oil investor Thorton, the villain.

Aunque se le ignore en la mayor parte de las historias del cine, la activista femenista Juliet Barrett Rublee produjo lo que es probablemente la primera película estadounidense hecha completamente en México, Flame of Mexico (1932). Este artículo sostiene que Flame es una película que va más allá de la convención; comparte con las películas de viaje el deseo de traer a auditorios estadounidenses el mundo que está fuera de su alcance, pero lo hace creando una narrativa dramática que se dirige a la política de EE.UU-México, expresamente los efectos de las leyes del petróleo del presidente Calles (1925). A diferencia de las típicas películas estadounidenses de los años 1920, Rublee visualiza a Thorton, un inversionista del petróleo, como el villano.

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