Spanish bakery owners in Mexico City acted as middlemen in the postrevolutionary regime's food and labor policies, despite their association with colonialism and the Porfirian order. Lacking leverage to control unilaterally bread production and the combative bakery workforce, the state relied on the mostly Basque owners to keep the city fed and worker radicalism in check. In exchange, officials broke strikes and later, when the bakers'union and owners negotiated a labor contract, persecuted Mexican small producers. The bakery struggles underscore how the negotiations between the state, labor, and capital sustained monopolies and created ““formal”” markets.

Los dueñños españñoles de panaderíías en la Ciudad de Mééxico actuaron como intermediarios de los regíímenes postrevolucionarios en cuanto a las polííticas de trabajo y alimentacióón, a pesar de su asociacióón con el colonialismo y el orden del porfiriato. Al carecer del poder para controlar unilateralmente la produccióón del pan y el personal combativo de las panaderíías, el Estado confióó en los dueñños, que en su mayoríía eran vascos, para mantener la ciudad alimentada y el radicalismo de los trabajadores bajo control. En intercambio, los funcionarios rompieron huelgas y máás tarde, cuando el sindicato de panaderos y los dueñños negociaron un contrato de trabajo, persiguieron a los pequeñños productores mexicanos. Las luchas de las panaderíías subrayan cóómo las negociaciones entre el estado, el trabajo y el capital sostuvieron monopolios y crearon mercados ““formales””.

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