El republicanismo en Mééxico tuvo diversos oríígenes ideolóógicos. Se alimentóó de diferentes fuentes teóóricas, ideolóógicas y polííticas. Una de ellas, y la que le dotaráá de singularidad, es la surgida desde las Cortes de Cáádiz hasta el periodo de Iturbide. En las Cortes de Cáádiz los diputados novohispanos se sintieron representantes de sus provincias en un congreso nacional, de tal forma que conjugaron una doble soberaníía, la provincial y la nacional. Esta doble soberaníía provocóó un posicionamiento del liberalismo peninsular hacia posturas centralistas y, en segundo lugar, la reaccióón visceral del sector absolutista y, especialmente, del propio monarca en contra de los derechos de igualdad americanos. Tras la reaccióón absolutista de mayo de 1814 y la posterior represióón, el autonomismo americano se fue reafirmando en que sus derechos se truncaban sistemááticamente por la oposicióón del monarca, por lo que las reivindicaciones federales fueron progresivamente adscribiééndose a las tesis republicanas por el antagonismo que teníía hacia la monarquíía. Esta problemáática se volvióó a repetir, tanto en las Cortes de 1820 y 1821 en Madrid como en las del Mééxico independiente. De esta forma, la lucha por el federalismo se tornóó en una lucha por la repúública, dado que ni la monarquíía absolutista ni la constitucional de Fernando VII, ni el imperio de Iturbide fueron capaces de garantizar un estado federal.

The ideological origins of Mexican republicanism were diverse and included a variety of theoretical, ideological, and political sources. One of them, a unique source, emerged in the Cortes of Cáádiz and continued into the Iturbide period. The novohispano deputies to Cortes of Cáádiz considered themselves to be representatives of their provinces in a national congress and therefore assumed a double sovereignty, that of their province and that of the nation. That double sovereignty caused Peninsular deputies to embrace centralism. It also provoked a visceral reaction from absolutists and particularly from the monarch against the American quest for equality. The absolutist reaction of May 1814 and the subsequent repression convinced American autonomists that their rights would be systematically reduced by the monarch's opposition. As a result, the federalist tendencies of the Americans increasingly changed to republicanism as the only way to achieve their goal. This trend continued both in the Cortes of 1820 and 1821 in Madrid and subsequently in independent Mexico. Therefore the drive for federalism became a struggle for a republic since neither the absolutist and the later constitutional monarchy of Fernando VII nor Iturbide's empire were willing to accept a federal state.

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