This article examines New Spain's reaction to the 1808 crisis of the Spanish Monarchy. It considers the proposal of the Ayuntamiento of Mexico to establish a congress of cities, the reaction of some peninsulares, the juntas generales, and the golpe de Estado of 1808. Although the Americans expressed loyalty to the Spanish Monarchy while insisting on their rights, many Europeans considered their actions as little better than treason. These peninsulares also feared that Viceroy Joséé de Iturrigaray, whom they believed to be corrupt, sought to separate New Spain from the composite Spanish Monarchy and make himself king. The article demonstrates that the Americans desired home rule not independence. They viewed themselves as loyal citizens who were responding to an extraordinary threat to the Monarchy. The Americans and their European allies, including Viceroy Iturrigaray, based their arguments for a congress of cities on traditional Hispanic political principles. It also demonstrates that, despite the accusations made by his enemies, Viceroy Iturrigaray was neither a traitor nor corrupt.

Este artíículo examina la reaccióón de la Nueva Españña frente a la crisis de la Monarquíía españñola en 1808. Se considera la propuesta del Ayuntamiento de Mééxico de establecer un congreso de ciudades, la reaccióón de algunos peninsulares, las juntas generales, y el golpe de Estado de 1808. Aunque los americanos expresaran lealtad a la Monarquíía españñola insistiendo en sus derechos, muchos europeos consideraron sus acciones como una traicióón. Estos peninsulares tambiéén temieron que el Virrey Joséé de Iturrigaray, que ellos creyeron que era corrupto, procurara separar a la Nueva Españña de la Monarquíía españñola y autonombrarse rey. El artíículo demuestra que los americanos deseaban autonomíía y no independencia. Ellos se veíían a síí mismos como ciudadanos leales que respondíían a una amenaza extraordinaria contra la Monarquíía. Los americanos y sus aliados europeos, incluso el Virrey Iturrigaray, basaron sus argumentos para un congreso de ciudades en principios polííticos hispanos tradicionales. Tambiéén se demuestra que, a pesar de las acusaciones hechas por sus enemigos, el Virrey Iturrigaray no era ni traidor ni corrupto.

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