Illness among disenfranchised indigenous communities in Mexico reflects not only disease but also structural relations of power based on ethnicity, gender, and economic status. As such, physiological explanations of illness alone are not sufficient to understand and address suffering caused by common illnesses. Among the Kumiai Indians of one rural community in Baja California, one of the most commonly reported health problems is presión baja (low blood pressure), and the overlapping condition of alternating high and low blood pressure. Low/variable blood pressure is most likely to affect women from one of two clans and who are relatively poorer than other community members. For these women, low/variable blood pressure embodies the lived experience of and response to high rates of diabetes, local gender relations, and a changing kinship structure. As a local idiom of distress that carries national cultural currency as a reflection of the experiences of indigenous Mexican women living in rural poverty, low/variable blood pressure requires interventions that directly target diabetes but also gender-sensitive economic development programs to promote community health.

La enfermedad entre comunidades oprimidas indígenas de México refleja no sólo la enfermedad misma, sino las relaciones estructurales de poder referidas a etnicidad, género y estatus económico. Es así que las explicaciones fisiológicas referidas sólo a la enfermedad son insuficientes para entender y resolver el sufrimiento causado por enfermedades comunes. Entre los indios de Kumiai de una comunidad rural en Baja California, uno de los problemas de salud más comúnmente reportados es de presión sanguínea baja, y las condiciones alternantes entre presión baja y alta. Las condiciones de presión sanguínea baja afectan en su mayoría a mujeres de uno de los dos clanes, y a quienes son relativamente más pobres que el resto de los miembros de la comunidad. Para estas mujeres, la presión sanguínea baja involucra la experiencia cotidiana y la respuesta misma a los altos niveles de diabetes, relaciones locales de género, y a una cambiante estructura de parentesco. Como un indicador local de aflicción que involucra a la cultura nacional como reflejo de las experiencias de mujeres indígenas mexicanas que viven en la pobreza rural, las condiciones de presión sanguínea baja requieren de intervenciones que directamente se enfoquen en la diabetes misma, pero que también consideren programas de desarrollo económico sensibles a asuntos de género para así promover una salud comunal.

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