La matanza de cuatro alemanes, supuestamente a las manos de revolucionarios maderistas, en julio de 1911 en Puebla provocó una de las crisis más agudas del nuevo gobierno mexicano. La inhabilidad de México para satisfacer las demandas de Berlin respecto a este acontecimiento causó un alejamiento entre los dos gobiernos y reveló y acentuó la debilidad interna del régimen de Francisco I. Madero.

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