Over the past three decades, arguments for derivation of the chacmool form from Classic Maya iconography of captives destined for sacrifice have dominated our understanding of this sculptural type at Early Postclassic Tula and Chichén Itzá. However, there are significant differences between the chacmools at the two sites in iconography and context, suggesting variations in meaning despite the similarities. I argue that at least at Tula, chacmools are linked to a pan-Mesoamerican iconography of elite ancestors as reclining figures, identified by Javier Urcid. The only complete example of a chacmool found at Tula in its original context was placed in Sala 2 of the Palacio Quemado, a structure decorated with friezes of reclining royal ancestors facing central reliefs of cuauhxicalli (sacrificial vessels). The association of these reliefs with a three-dimensional sculpture in a similar recumbent pose serving as a receptacle for sacrificial offerings suggests a closely related meaning for both. The Sala 2 chacmool's royal diadem and knife support its identification as a ruler rather than a captive. The closest Classic Maya parallels here are not captives but the relief of Pakal's resurrection on his sarcophagus lid. Archaeological evidence points to an association at Tula among royalty, Tlaloc, and chacmools that persisted into the Late Postclassic among their Mexica successors. By contrast, the Chichén Itzá chacmools occur in a broader range of contexts and greatly vary in style and costume, perhaps reflecting local adoption and transformation of a central Mexican form, consistent with earlier Maya traditions.

RESUMEN En las últimas tres décadas, las tesis a favor de la idea de que la forma chacmool proviene de la iconografía de los cautivos destinados al sacrificio que es típica del clasicismo maya han dominado nuestra manera de aproximarnos a esta clase de esculturas en el Tula y el Chichén Itzá de la época posclásica temprana. Sin embargo, en lo que respecta a su iconografía y su contexto, existen diferencias significativas entre los chacmools que se encuentran en los dos sitios, lo que hace pensar que, a pesar de las similitudes, hay diferencias de significado. Yo sostengo que, al menos en Tula, los chacmools presentan claras influencias de una iconografía pan-mesoamericana, en la que a los antepasados de alto nivel social se los representa tumbados, boca arriba y semi-incorporados, y cuya singularidad fue reconocida por primera vez por Javier Urcid. En Tula, el único ejemplo de un chacmool íntegro que aún se encuentra en su contexto original está en la Sala 2 del Palacio Quemado, un espacio decorado con frisos en que figuran antepasados reales en posición semi-incorporada, los cuales se hallan orientados hacia relieves de cuauhxicalli (o receptáculo en que se depositaban corazones durante ritos sacrificiales) que están ubicados en el centro del recinto. La asociación de estos relieves con una escultura tridimensional en una similar postura recostada, que además sirve de receptáculo para las ofrendas de sacrificio, hace pensar que entre los dos hay un significado parecido. La diadema real y el cuchillo del chacmool de la Sala 2 respaldan la tesis de que se trata no de un cautivo, sino de un dirigente. En este lugar, los ejemplares cuya forma estética se remonta a la época maya clásica no son cautivos, salvo en el caso del relieve de la resurrección de Pakal que figura en la tapa de su sarcófago. Las pruebas arqueológicas apuntan a una asociación en Tula entre la realeza, Tlaloc, y los chacmools, que se mantuvo incluso en la época posclásica tardía entre los mexicas de épocas posteriores. Por el contrario, los chacmools de Chichén Itzá se sitúan en contextos muy diversos y exhiben una gran variedad interna en lo que respecta a su estilo y vestimenta, lo que tal vez sea evidencia de una adopción y transformación locales de una forma propia del centro de México—una práctica común según las tradiciones mayas anteriores.

RESUMO Nas últimas três décadas, argumentos a favor de derivar a forma chacmool da iconografia Maia clássica de cativos destinados para sacrifício domina nossa compreensão desse tipo de escultura em Tula do início do período pós-classico e em Chichén Itzá. No entanto, há diferenças significativas entre os chacmools dos dois locais em termos de iconografia e contexto, o que sugere variações de significados apesar de suas similaridades. Argumento que, pelo menos em Tula, os chacmools estão ligados à iconografia pan-mesoamericana de ancestrais de elite como figuras reclinadas, identificadas por Javier Urcid. O único exemplo completo de um chacmool encontrado em Tula em seu contexto original foi colocado na Sala 2 do Palacio Quemado, uma estrutura decorada com frisos de ancestrais reais reclinados, em frente a relevos centrais de cuauhxicalli. A associação desses relevos com uma escultura tridimensional em pose similarmente recumbente que serve como receptáculo para ofertas de sacrifício, sugere um significado intimamente relacionado para ambos. O diadema e a faca reais do chacmool da Sala 2 suportam sua identificação como um regente e não um cativo. Os paralelos maias clássicos mais próximos aqui não são cativos, mas o relevo da ressurreição de Pakal na tampa de seu sarcófago. Evidência arqueológica aponta para uma associação em Tula entre a realeza, Tlaloc e chacmools, que persistiu no pós-clássico tardio entre seus sucessores Mexica. Por outro lado, os chacmools de Chichén Itzá ocorrem em uma ampla gama de contextos e variam muito em estilo e figurino, talvez refletindo a adoção e transformação locais, consistente com as tradições maias anteriores, de uma forma mexicana central.

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